Cuando dije que tal vez escribiese algo de fuera de Adictos, no pensaba en ésto, pero la verdad hacía tiempo que conocía un blog que proponía fichas de ejercicios para quien quiera hacerlos. Y ahora me apeteció hacer una: el ejercicio de extrapolación (ejercicio 7 así que no, ni siquiera empecé por el principio xD )
Premisa: Consiste en escribir un texto en el que relatéis vuestra situación presente pero con la voz de un narrador omnisciente.
La verdad, no lo seguí al pie de la letra y, como dijo un compañero, fue más bien un catarsis.
¡Allá va!
Ficha 0007: Extrapolación.
Sus ojos estaban fijos en un punto de la pared, más alto que la pantalla a la que se dirigía. Sus dedos se movían ágiles, rápidos y de forma mecánica: había hecho eso muchas veces en su vida. Bien podía escribir sin mirar. Pero pese a esa habilidad, no muy inaudita, sabía de sus faltas gramaticales, eso era algo que no podía evitar; las comas estaban donde no correspondían, los dos puntos le eran útiles sin sentido, y los paréntesis (ah, esos pequeños cabrones) le encantaban. Podía estar todo el día acotando aclaraciones entre paréntesis (no exagero), a pesar de ser conocedora de otras notas aclaratorias como eran los guiones largos y las comas. Pero muchas veces dudaba, se preguntaba cuándo sería correcto poner cada cosa y también dudaba de las comas, por supuesto, y de lo largas que deberían ser sus frases. Muchas veces se pasaba. Por suerte, había encontrado hacía poco una compañera de fatigas para escribir en compañía, no era la única amiga que escribía pero sí CON la que escribir. Y aquella amiga escribía frases cortas, directas. Y la escritora frustrada estaba aprendiendo a seguirle el ritmo. No más frases extra-largas sin sentido. No tanta descripción sosa y aburrida. Pesada, incluso. Oda a la acción, lo iba a llamar. "No exageres con la narración" podía ser otro gran titular.
Como su seguridad en sí misma era nula, dudaba de enviar este ejercicio a ninguna parte. Pero bueno, nula sería una exageración. Tiempo atrás se decía a sí misma que sus textos debían mejorar mucho antes de exponerse al público. Que estaría preparada en diez años- quizá veinte- y entonces, solo entonces, publicaría un libro. Se preguntaba si valdría la pena pagar por un taller online con un dinero que no poseía, pero le chirriaba mucho, ¿por qué Dickens había podido escribir sus grandes obras sin ayuda? O sin ir tan lejos ¿qué hay de Stephen King, desde su caravana, o Rosamunde Pilcher? Y entonces había encontrado el maravilloso mundo de los escritores internautas. Comunidades donde proponían ejercicios y se comprometían a criticar los de los demás en un quid pro quo (alguien que no le conocía en la vida real, ¡que podría ponerle los puntos sobre las íes sin remordimientos!) Había empezado a entusiasmarse con una nueva etapa. Y empezó a escribir de nuevo para el mundo. No solo para ella misma. Pero no todo es oro lo que reluce, y sigue sin estar segura de que las críticas recibidas sean sinceras (al menos en su mayoría). Podría pedir algo más de sinceridad, pero tras la pantalla se esconde una joven tímida y pesimista, con un amor-odio hacia sus propios escritos. Entonces, si ni siquiera ella es capaz de valorarse, ¿cómo podría exigir sinceridad?
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Si queréis realizar este ejercicio del blog Literaturas, aquí os dejo el link ;)
Narrador Omnisciente
!Te leo!
ResponderEliminarCiertamente, escribir un relato en el que tú seas protagonista es como novelar tu diario. Pero puede ofrecer buenas respuestas y es una buena prueba.
Al principio, me ha costado pillar sentido a esa frase (leo demasiado rápido a veces) "los dos puntos le eran útiles sin sentido", porque útil y sin sentido son antonimos, pero luego me ha hecho gracia por que si... ¡los utilizas mucho!
Igual que tu te diste cuenta de mis defectos y coletillas, yo me di cuenta de las tuyas.
Me he sentido identificada con el texto ;). Creo que lo más complicado para escribir es ser disciplinado y mantenerte motivado cada día. ¡Tener a alguien para hacerlo es un lujo porque ayuda mucho!
Y no seas tan pesimista, tienes que mantener el equilibrio. Tienes que tener fe en lo que escribes y, a la vez, ser receptiva y abierta ante las críticas.